{"id":1421,"date":"2021-06-13T11:01:25","date_gmt":"2021-06-13T11:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/dimiberic.org\/?p=1421"},"modified":"2021-07-09T10:18:43","modified_gmt":"2021-07-09T10:18:43","slug":"thomas-merton-sobrevivir-o-profetizar-un-testigo-de-la-mistica-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimiberic.org\/index.php\/2021\/06\/13\/thomas-merton-sobrevivir-o-profetizar-un-testigo-de-la-mistica-cristiana\/","title":{"rendered":"THOMAS MERTON: \u00bfSOBREVIVIR O PROFETIZAR? UN TESTIGO DE LA M\u00cdSTICA CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">THOMAS MERTON: \u00bfSOBREVIVIR O PROFETIZAR?<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">UN TESTIGO DE LA M\u00cdSTICA CRISTIANA<\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #000000;\">Por Francisco Rafael de Pascual<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Monje Cisterciense<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/THOMAS-MERTON-MISTICA.pdf\">DESCARGAR LA CONFERENCIA EN PDF<\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Mi m\u00e1s cordial saludo a todos los presentes, y mi mejor reconocimiento y gratitud a todos los organizadores y colaboradores en la preparaci\u00f3n de este VII Foro de Encuentro Interreligioso. Supone una gran satisfacci\u00f3n para m\u00ed, como monje cisterciense, poder presentar a Thomas Merton (1915-1968) como uno de los grandes exponentes de la literatura y m\u00edstica cristianas del siglo XX.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Me van a permitir que elija, como punto de partida, unas palabras esenciales de TM, que creo recogen admirablemente su tensi\u00f3n y postura ante el hecho interreligioso:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Si puedo unir en m\u00ed mismo el pensamiento y la devoci\u00f3n del cristianismo oriental y el occidental, de los Padres griegos y lati\u00adnos, de los m\u00edsticos rusos y los espa\u00f1oles, puedo preparar en m\u00ed mismo la reuni\u00f3n de los cristianos separados\u2026 Debemos contener todos los mun\u00addos divididos en nosotros y transcenderlos en Cristo&#8230; Y lo mismo con los musulmanes, los hind\u00faes, los budistas, etc. Hay mucho que se puede \u201cafirmar\u201d y \u201caceptar\u201d; pero primero uno debe decir \u00abs\u00ed\u00bb cuando realmente puede<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta \u201cdeclaraci\u00f3n de principios\u201d, que sale espont\u00e1neamente del coraz\u00f3n de TM en sus a\u00f1os de madurez, tuvo una larga preparaci\u00f3n de a\u00f1os hasta poder materializarse en un deseo ferviente de alcanzar la unidad con todos los creyentes, al tiempo que manifiesta un gran dolor por los \u201cmundos divididos\u201d. Esta divisi\u00f3n, la mayor parte de las veces procede de la ignorancia mutua, la falta de contacto cordial y los prejuicios adquiridos y heredados culturalmente. Por eso, en el \u00e1mbito cristiano, TM ya desde el comienzo de su tarea pedag\u00f3gica en su monasterio lanza su gran afirmaci\u00f3n: \u201cAlgunos piensan que basta con venir al monasterio y observar la Regla. Pero lo importante es que vivamos nuestra teolog\u00eda plena y profundamente en su totalidad. La separaci\u00f3n de teolog\u00eda y espiritualidad es un desastre\u201d. Por eso Merton se empe\u00f1\u00f3 en su vida por explicar qu\u00e9 es misticismo, teolog\u00eda, ascetismo y otros aspectos que deben ser bien considerados y conocidos suficientemente. Esto es aplicable a todas las religiones, grupos religiosos, etc.<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> El peligro de caer en el confusionismo, tomar la parte por el todo, y dejarse llevar por tradiciones que solo componen meandros menores del gran r\u00edo de la tradici\u00f3n religiosa, no son solo caracter\u00edsticas o limitaciones de los cristianos. Yo dir\u00eda que son las grandes barreras que impiden la unidad y la comuni\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Harold Talbott, estudiante americano de budismo (que a la saz\u00f3n estudiaba con el Dalai Lama) conoci\u00f3 a Thomas Merton en Nueva Delhi y le llev\u00f3 a su bungalow de Dharamsala. Concert\u00f3 un encuentro una cita entre Merton y el Dalai Lama. Las conversaciones entre ambos se relatan en Diario de Asia<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. En su primer encuentro (el 4 de noviembre de 1968), el di\u00e1logo trat\u00f3 de de religi\u00f3n, filosof\u00eda y formas de meditaci\u00f3n. A Merton le impresion\u00f3 mucho el Dalai Lama. Obviamente, el sentimiento era mutuo, ya que el Dalai Lama le invit\u00f3 a volver para mantener una segunda conversaci\u00f3n. La segunda audiencia tuvo lugar el 6 de noviembre. Hablaron de la libertad y la transformaci\u00f3n de la conciencia que produce la meditaci\u00f3n. Merton escribi\u00f3: \u201cMe gusta la solidez de las ideas del Dalai Lama&#8230; Sus ideas respecto a la vida interior se alzan sobre fundamentos muy s\u00f3lidos y sobre un conocimiento real de los problemas pr\u00e1cticos. Insiste en desasimientouna \u2018vida poco mundana\u2019, que, sin embargo, ve como un camino para alcanzar una comprensi\u00f3n plena de los problemas de la vida y del mundo. Merton opin\u00f3 que la tercera visita, el 8 de noviembre, fue la mejor en muchos sentidos. Hablaron de la vida mon\u00e1stica occidental, el marxismo y temas m\u00e1s abstrusos relacionados con el budismo. Escribi\u00f3: \u201cFue una conversaci\u00f3n muy entra\u00f1able y cordial, y al final tuve la sensaci\u00f3n de que nos hab\u00edamos hecho muy buenos amigos y de que de alguna manera est\u00e1bamos muy cerca el uno del otro\u201d. Me parece que estas entrevistas de TM y el DL marcan muy bien la pauta de lo que debe ser un encuentro interreligioso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>\n<h2><span style=\"color: #000000;\">Di\u00e1logo interreligioso seg\u00fan TM<\/span><\/h2>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Thomas Merton subray\u00f3 repetidamente que es \u201cabsolutamente esencial\u201d que la sociedad contempor\u00e1nea recupere \u201cla dimensi\u00f3n de la sabidur\u00eda orientada a la contemplaci\u00f3n y a la acci\u00f3n sabia\u201d, y que para desarrollar esta conciencia sapiencial \u201cya no basta simplemente con volver a las tradiciones culturales cristiana y europea. Los horizontes del mundo ya no se reducen a Europa y Am\u00e9rica. Hay que adquirir nuevas perspectivas, y nuestra supervivencia espiritual, e incluso f\u00edsica, puede depender de ello\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1423 alignright\" src=\"http:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/TM1.jpg\" alt=\"\" width=\"328\" height=\"227\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para Merton, el di\u00e1logo interreligioso tiene un papel crucial que desempe\u00f1ar en este proceso, toda vez que \u201clos valores escondidos en el pensamiento oriental solo se revelan realmente en el plano de la experiencia espiritual o quiz\u00e1s, si se prefiere, de la experiencia est\u00e9tica\u201d (Thomas Merton Reader). El di\u00e1logo interreligioso est\u00e1 en el centro de la alternativa contemplativa de Merton a los malentendidos interculturales o a una \u201ccultura\u201d mundial sin alma, consagrada a la eficiencia, al pragmatismo y a los beneficios. Consideraba que las d\u00e9cadas finales del segundo milenio eran un tiempo de \u201ccrisis, un momento de elecci\u00f3n crucial\u201d, en el que la posible p\u00e9rdida de la \u201cherencia espiritual\u201d de la humanidad podr\u00eda dar como resultado un mundo fragmentado en segmentos hostiles o reglamentado para plegarse a un est\u00e9ril conformismo. \u201cEstamos presenciando el crecimiento de una verdadera conciencia universal en el mundo moderno. Esta conciencia puede ser una conciencia de libertad y de visi\u00f3n trascendentales o tan solo la gran imprecisi\u00f3n de una trivialidad mecanizada y unos t\u00f3picos morales\u201d (Diario de Asia).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quienes se hallan comprometidos con los valores y la disciplina espirituales tienen la responsabilidad de formar esta conciencia universal mediante el di\u00e1logo. Si bien no albergaba grandiosas expectativas de \u201cresultados visibles de trascendental importancia\u201d, Merton afirm\u00f3, no obstante, estar \u201cconvencido de que la comunicaci\u00f3n en profundidad&#8230; es ahora no solo posible y deseable, sino de suma importancia para los destinos del hombre del siglo XX\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los mismos principios que marcan su concepci\u00f3n de la no-violencia son esenciales en el di\u00e1logo interreligioso: el respeto por la humanidad y la dignidad del otro; el reconocimiento de que ning\u00fan punto de vista tiene el monopolio de la verdad; la voluntad de aprender del otro; el compromiso con la verdad, en lugar de la defensa de la postura propia; un enfoque \u201corientado a la persona\u201d que \u201cno busque tanto controlar como responder, y despertar una respuesta\u201d, que promueva la \u201capertura de un di\u00e1logo libre en el que la raz\u00f3n y el amor tengan libertad de acci\u00f3n\u201d (Faith and Violence, 28). Se trata de un modelo de \u201cdi\u00e1logo como compasi\u00f3n, sustituci\u00f3n e identificaci\u00f3n\u201d (Conjeturas de un espectador culpable). En su nivel m\u00e1s profundo, es la apertura al presente divino que hay dentro del otro: \u201cDios habla, y se le ha de escuchar, no solo en el Sina\u00ed y en mi coraz\u00f3n, sino en la voz del desconocido&#8230; Debemos, pues, ver la verdad que hay en el extra\u00f1o, y la verdad que veamos ha de ser una verdad nueva y viva, no solo la proyecci\u00f3n de una idea muerta y convencional nuestra, una proyecci\u00f3n de nuestro yo en el extra\u00f1o\u201d (Collected Poems, 384-85).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El di\u00e1logo supone y confirma que lo que une es m\u00e1s significativo, en el fondo m\u00e1s poderoso, que lo que separa. Reconocer las afinidades con otras tradiciones es profundizar la percepci\u00f3n espiritual propia: \u201cSi solo me afirmo como cat\u00f3lico a base de negar lo que es musulm\u00e1n, jud\u00edo, protestante, hind\u00fa, budista, etc., al final encontrar\u00e9 que apenas queda nada para afirmarme como cat\u00f3lico; y, por supuesto, ning\u00fan soplo del Esp\u00edritu con que afirmarlo\u201d (Conjeturas de un espectador culpable). Aun reconociendo diferencias muy reales y sustanciales entre las religiones al nivel de los conceptos y la doctrina, Merton sostuvo que las \u201cgrandes semejanzas y analog\u00edas en el reino de la experiencia religiosa&#8230;, un rasgo distintivo muy real de la semejanza espiritual\u201d (Diario de Asia), pod\u00edan aportar el apoyo y el conocimiento mutuos por encima de las fronteras confesionales, y as\u00ed conformar una conciencia mundial orientada a la sabidur\u00eda, en lugar de a la t\u00e9cnica y al control. Para Merton, el contacto con otras tradiciones espirituales concretas refuerza la convicci\u00f3n de que la conciencia contemplativa es fundamental para la aut\u00e9ntica realizaci\u00f3n humana. Por ejemplo, la \u201cdisciplina de la simplicidad, del silencio, de la humildad y de la contemplaci\u00f3n (M\u00edsticos y maestros Zen) que es la base de la pr\u00e1ctica del Zen conserva valores esenciales comunes a todas las tradiciones religiosas aut\u00e9nticas: \u201cLa capacidad para la experiencia contemplativa y el hecho de su realizaci\u00f3n&#8230; est\u00e1n, por tanto, impl\u00edcitas en todas las grandes tradiciones religiosas, sean asi\u00e1ticas o europeas, sean hind\u00faes, budistas, musulmanas o cristianas\u201d. La liberaci\u00f3n es el objetivo com\u00fan de \u201clas grandes tradiciones contemplativas de Oriente y Occidente\u201d; coinciden en que \u201cmediante las disciplinas espirituales el hombre puede cambiar radicalmente su vida y alcanzar un sentido m\u00e1s profundo, una integraci\u00f3n m\u00e1s perfecta, una realizaci\u00f3n m\u00e1s completa, una libertad de esp\u00edritu m\u00e1s plena de lo que es posible alcanzar en las rutinas de una existencia puramente activa centrada en hacer dinero\u201d. En este nivel, la sabidur\u00eda de Oriente y la sabidur\u00eda de Occidente pueden y deben confirmarse y apoyarse mutuamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tal vez sea en su declaraci\u00f3n sobre Thich Nhat Hanh, monje budista de Vietnam (+2019), exiliado de su pa\u00eds destrozado por la guerra, donde se expresa de modo m\u00e1s memorable este sentido de la unidad espiritual por encima de las fronteras confesionales: \u201cHe dicho que Nhat Hanh es mi hermano, y es cierto&#8230; Tengo m\u00e1s en com\u00fan con Nhat Hanh que con muchos americanos, y no dudo en decirlo. Es de vital importancia que se admitan tales lazos. Son los lazos de una nueva solidaridad y de una nueva hermandad que comienza a ser evidente en los cinco continentes y que salta toda barrera pol\u00edtica, religiosa y cultural para unir a los j\u00f3venes, hombres y mujeres, de todos los pa\u00edses en algo que es m\u00e1s concreto que un ideal y est\u00e1 m\u00e1s vivo que un programa\u201d (Faith and Violence, 108).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con todo, aunque afirmaba rotundamente la experiencia espiritual que todos los pueblos tienen en com\u00fan y los beneficios de ver la tradici\u00f3n propia con los ojos del otro, Merton no dud\u00f3 en expresar lo que consider\u00f3 que era el car\u00e1cter \u00fanico de su herencia cristiana. Escribe en su diario del 26 de junio de 1965: \u201cAunque est\u00e9 interesado en las religiones orientales, etc., no se puede ocultar la diferencia esencial: esta comuni\u00f3n personal con Cristo en el centro y en el coraz\u00f3n de toda realidad, como fuente de gracia y de vida. \u2018Dios es amor\u2019 puede quiz\u00e1s aclararse si uno dice que \u2018Dios es vac\u00edo\u2019 y si en el vac\u00edo uno encuentra la indeterminaci\u00f3n absoluta y, por ende, la libertad absoluta. (Con la libertad, el vac\u00edo se convierte en plenitud y 0 = \u221e). Todo eso es \u2018interesante\u2019, pero nada de ello toca el misterio de la personalidad de Dios y de su amor personal por m\u00ed. Por otra parte, yo soy vac\u00edo tambi\u00e9n; y tengo libertad, o soy una especie de libertad, carente de sentido si no est\u00e1 orientada a \u00c9l\u201d (Water of Life). Si bien admite los abusos pasados y los peligros actuales de un triunfalismo cristiano, Merton mantiene el car\u00e1cter \u00fanico de Cristo y de la revelaci\u00f3n cristiana incluso frente a la pregunta de su amado Gandhi: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede ser fraternal el que piensa que posee la verdad absoluta?\u201d (Turning toward the World).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para Merton, la respuesta no es una \u201cvaga indiferencia\u201d, sino el humilde reconocimiento de que la plenitud de la revelaci\u00f3n no supone la plenitud de la posesi\u00f3n; de que es una cuesti\u00f3n de relaci\u00f3n, sobre todo de amor, entre Dios y todos los creados a imagen de Dios, m\u00e1s que de \u201cconocer\u201d la verdad absoluta como si fuera una especie de acumulaci\u00f3n autorizada de conceptos. Desde esta perspectiva, el compartir la visi\u00f3n de otras tradiciones puede enriquecer la fe propia al desvelarse aspectos desatendidos o infravalorados de lo que supone ser plenamente humano. Sin comprometer su creencia en el catolicismo en sentido confesional, Merton aspira a una visi\u00f3n cat\u00f3lica, universal, a una inclusividad que abrace la verdad dondequiera que se la encuentre: \u201cCuanto m\u00e1s capaz soy de afirmar a los otros, decirles \u2018s\u00ed\u2019 en m\u00ed, descubri\u00e9ndoles en m\u00ed y a m\u00ed en ellos, tanto m\u00e1s real soy. Soy plenamente real si mi coraz\u00f3n dice s\u00ed a todos\u201d (Conjeturas de un espectador culpable)<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h2><span style=\"color: #000000;\">Merton y el misticismo cristiano.<\/span><\/h2>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Es importante ahora ver qu\u00e9 visi\u00f3n ten\u00eda TM sobre la m\u00edstica y el misticismo cristiano. Tras la visita regular en 1951 del abad de Melleray (Francia), casa madre de Gethsemani, se decidi\u00f3 que deb\u00eda proporcionarse a los j\u00f3venes monjes profesos (los de votos temporales que se preparaban para el sacerdocio) un programa de formaci\u00f3n m\u00e1s organizado. Desde noviembre de 1949 Merton hab\u00eda estado dando a los novicios y j\u00f3venes profesos cursos de Orientaci\u00f3n Mon\u00e1stica, Escritura y Teolog\u00eda M\u00edstica, de modo que era l\u00f3gico elegirle para este puesto, que inclu\u00eda el de director espiritual adem\u00e1s de maestro del grupo<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, el cual se compon\u00eda, de ordinario, de entre veinticinco y cuarenta monjes j\u00f3venes. Todas estas conferencias han sido publicadas hace pocos a\u00f1os y, en general, a\u00fan han sido poco consultadas y divulgadas. Contienen un rico material de estudio<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><span style=\"color: #000000;\">No es f\u00e1cil precisar el t\u00e9rmino misticismo, porque, como observa Merton, \u201cla experiencia m\u00edstica se ha confundido con toda clase de percepciones emocionales, pseudorreligiosas, est\u00e9ticas o supuestamente extrasensoriales\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. La confusi\u00f3n se ha acentuado con la introducci\u00f3n en Occidente de las religiones orientales, que han tra\u00eddo consigo un misticismo que, al contrario que el de Occidente, no tiene relaci\u00f3n con un dogma ni con sacramentos. A menudo, personas sinceramente dedicadas a la vida del esp\u00edritu acogen el misticismo con cierta inquietud, aun cuando el t\u00e9rmino se interprete correctamente. \u201cEl m\u00edstico debe rendirse al poder de un amor que es mayor que el humano y avanzar hacia Dios en una oscuridad que va m\u00e1s all\u00e1 de la luz de la raz\u00f3n y del conocimiento conceptual humano\u201d, dice en la citada introducci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Una de las dificultades de resumir la concepci\u00f3n mertoniana del misticismo es que, aparte de las pocas veces que utiliza expl\u00edcitamente el t\u00e9rmino misticismo, parece preferir el t\u00e9rmino contemplaci\u00f3n. En un ensayo que lleva por t\u00edtulo \u201cEl contemplativo y el ateo\u201d, emplea contemplativo y m\u00edstico indistintamente. As\u00ed, escribe: \u201cEl contemplativo cristiano sabe que en la tradici\u00f3n m\u00edstica de las Iglesias de Oriente y de Occidente hay un importante elemento de lo que se ha llamado \u2018teolog\u00eda apof\u00e1tica\u2019&#8230; El centro de la experiencia m\u00edstica cristiana es que esta experimenta la inefable realidad de lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia. \u2018Conoce\u2019 la presencia de Dios, no con visi\u00f3n clara, sino como \u2018desconocido\u2019&#8230; Ahora bien, a la par que el contemplativo cristiano debe desarrollar, mediante el estudio, la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de los conceptos relacionados con Dios, est\u00e1 llamado principalmente a penetrar en la oscuridad inefable y en la luz apof\u00e1tica de una experiencia que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los conceptos\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Como Mois\u00e9s al acercarse a la zarza ardiente, el contemplativo debe quitarse \u201clas \u2018sandalias\u2019 de la opini\u00f3n y de la racionalizaci\u00f3n\u201d. Para aprehender el sentido del \u201cno saber\u201d, uno debe desasirse de toda noci\u00f3n de Dios entendido como objeto determinado (es decir, \u201cdefinido\u201d o limitado). \u201cToda experiencia de Dios [en la que \u00c9l] posea una forma o idea finita que nosotros podamos aprehender es una experiencia no de Dios, sino de algo que se le asemeja remotamente de modo anal\u00f3gico. No existe nada en absoluto que se asemeje siquiera lejanamente a Dios tal como es \u00c9l en s\u00ed mismo. Y, sin embargo, el \u2018conocimiento\u2019 de Dios en el \u2018no saber\u2019, lejos de ser irreal e incierto, posee la m\u00e1s alta realidad y certeza de toda experiencia accesible al hombre\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El m\u00edstico (contemplativo) no llega a una idea clara de Dios, sino al puro amor, al completo abandono en Aquel de quien se sabe que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda comprensi\u00f3n. Es la experiencia de la presencia la que elimina la dicotom\u00eda sujeto-objeto. Es una uni\u00f3n del amor esencial en la que Dios y la humanidad, \u201caunque siguen siendo, sin ninguna duda, metaf\u00edsicamente distintos, son pr\u00e1ctica y experiencialmente \u2018un Esp\u00edritu\u2019, en palabras de san Pablo (1 Cor 6,16) citadas con este sentido por los m\u00edsticos cristianos durante siglos\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1425 aligncenter\" src=\"http:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/TM3.jpg\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"222\" \/><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la d\u00e9cada de los 60, a Merton le impresion\u00f3 profundamente la lectura de textos de las religiones orientales (textos que en La monta\u00f1a de los siete c\u00edrculos hab\u00eda despachado como \u201csimplemente m\u00e1s o menos in\u00fatiles\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. El 11 de septiembre de 1962 escribi\u00f3 a E. I. Watkin: \u201cMe ha admirado mucho la profundidad y sutileza de los textos orientales sobre misticismo, y no tengo la menor duda de que es urgente que lleguemos a comprenderlos y ver las correspondencias que hay entre nuestro pensamiento y el suyo. No albergo la m\u00e1s m\u00ednima duda de que lo que a menudo se calific\u00f3 de pante\u00edsmo filos\u00f3fico sin darle mayor importancia es, en realidad, algo muy diferente: la expresi\u00f3n de una profunda experiencia religiosa\u201d (Hidden Ground of Love, 579). A \u00e9l le atrajo especialmente el zen, por ofrecer las intuiciones que mejor casaban con la experiencia m\u00edstica cristiana<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 En el ensayo \u201cDel peregrinaje a la cruzada\u201d (en M\u00edsticos y Maestros Zen) analiza la historia del \u201cviaje sagrado\u201d en la cristiandad, con atenci\u00f3n particular a la tradici\u00f3n irlandesa de la \u201cperegrinatio\u201d y a los viajes a Tierra Santa, que acabar\u00edan transform\u00e1ndose en las invasiones armadas de las Cruzadas. La conclusi\u00f3n de Merton es que, para los peregrinos contempor\u00e1neos, \u201cahora la tarea es aprender que si podemos viajar hasta los confines de la tierra y all\u00ed encontrarnos a nosotros mismos en el aborigen que m\u00e1s difiere de nosotros, habremos hecho una peregrinaci\u00f3n fruct\u00edfera&#8230; Tenemos que llegar al final de un largo viaje para ver que el extra\u00f1o al que encontramos all\u00ed no es otro que nosotros mismos, que es tanto como decir que encontramos a Cristo en \u00e9l\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 En \u201cContemplaci\u00f3n y di\u00e1logo\u201d sugiere que donde mejor se verifica el impulso actual hacia el di\u00e1logo interreligioso, tanto dentro del cristianismo como m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, no es en el plano doctrinal, sino en el de la experiencia religiosa, dado que \u201cen todas las religiones se reconoce m\u00e1s o menos generalmente que esta profunda experiencia \u2018sapiencial\u2019, ll\u00e1mese gnosis, contemplaci\u00f3n, \u2018misticismo\u2019, \u2018profec\u00eda\u2019 o como se quiera, representa el fruto m\u00e1s hondo y aut\u00e9ntico de la religi\u00f3n misma\u201d, de forma que los m\u00e1s dotados para el di\u00e1logo son quienes no han perdido el sentido de esta dimensi\u00f3n \u201cespiritual\u201d de su propia tradici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h2><span style=\"color: #000000;\">Personalismo m\u00edstico de Thomas Merton<\/span><\/h2>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Aunque se haya dicho anteriormente que TM no elabor\u00f3 un tratado de m\u00edstica cristiana, el hecho es que \u201cla m\u00edstica\u201d aparece de muchas formas en sus escritos y en su modo de contemplar las realidades mundanas y espirituales<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Por esto bien puede ser considerado TM como \u201cun m\u00edstico de nuestro tiempo\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Pero un m\u00edstico no es una realidad acabada e inmutable, ni queda estancada en un momento determinado de la vida; un m\u00edstico se va haciendo entre los altibajos del desarrollo personal y las crisis de identidad y de crecimiento. La sucesi\u00f3n de noches oscuras y de d\u00edas de calor y tentaci\u00f3n del mediod\u00eda tiene entremedias destellos gozosos de luz esplendorosa, los que aparecen en algunas p\u00e1ginas de TM, en unos hechos decisivos, viscerales y traum\u00e1ticos en ocasiones. Pero el m\u00edstico no est\u00e1 destinado solo a sobrevivir, sino a profetizar. Se puede sobrevivir a base de autoayuda; pero profetizar es una vocaci\u00f3n, una llamada y una atracci\u00f3n hacia el misterio.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><span style=\"color: #000000;\">3.a: El despertar m\u00edstico de Thomas Merton<\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En sus a\u00f1os de madurez TM descubre que su vida nunca ha salido del c\u00edrculo de la misericordia de Dios; y as\u00ed lo manifiesta en La monta\u00f1a de los siete c\u00edrculos y en El signo de Jon\u00e1s<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, escritos autobiogr\u00e1ficos emblem\u00e1ticos de su desarrollo espiritual. Se podr\u00eda decir que estos son dos \u201crelatos m\u00edsticos\u201d, pues revelan la historia de un esfuerzo por alcanzar a Dios superando los enga\u00f1os del falso yo para encontrar en \u00c9l el yo verdadero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El hombre que <\/span><span style=\"color: #000000;\">en el \u00faltimo d\u00eda de enero de 1915, bajo el signo de Acuario, en un a\u00f1o de una gran guerra y a la sombra de unas monta\u00ad\u00f1as francesas de la frontera con Espa\u00f1a, vine al mundo. Li\u00adbre por naturaleza, a imagen de Dios, fui sin embargo prisio\u00adnero de mi propia violencia y mi propio ego\u00edsmo, a imagen del mundo al cual hab\u00eda venido. Ese mundo era el retrato del infierno, lleno de hombres como yo, amantes de Dios y no obstante aborreci\u00e9ndolo, nacidos para amarle y viviendo en cambio con temor y desesperadas apetencias antag\u00f3nicas<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, <\/span><span style=\"color: #000000;\">tiene en los a\u00f1os de su madurez, siendo ya monje trapense, una \u201crevelaci\u00f3n\u201d: <\/span><span style=\"color: #000000;\">En Louisville, en la esquina de la calle Cuarta y Walnut, en medio del barrio comercial, de repente me abrum\u00f3 darme cuenta de que amaba a toda esa gente, de que todos eran m\u00edos y yo de ellos, de que no pod\u00edamos ser extra\u00f1os unos a otros aunque nos descono\u00adci\u00e9ramos por completo. Fue como despertar de un sue\u00f1o de sepa\u00adraci\u00f3n, de falso aislamiento en un mundo especial, el mundo\u00a0 de la renuncia y la supuesta santidad. Toda esa ilusi\u00f3n de una existencia santa separada es un sue\u00f1o. No es que cuestione la realidad de mi vocaci\u00f3n, ni de mi vida mon\u00e1stica: pero el con\u00adcepto de \u201cseparaci\u00f3n del mundo\u201d que tenemos en el monasterio se presenta con demasiada facilidad como una completa ilusi\u00f3n: la ilusi\u00f3n de que haciendo votos llegamos a ser una especie dife\u00adrente de seres, pseudo\u00e1ngeles, \u201chombres espirituales\u201d, hombres de vida interior, lo que sea&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tengo el inmenso gozo de ser hombre, miembro de la raza en que se encarn\u00f3 el mismo Dios. \u00a1Como si las tristezas y estu\u00adpideces de la condici\u00f3n humana me pudieran abrumar ahora que me doy cuenta de lo que somos todos! \u00a1Y si por lo menos todos se dieran cuenta de ello!\u00a0 Pero eso no se puede explicar. No hay modo de decir a la gente que anda por ah\u00ed resplandeciendo como el sol&#8230;<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1424 aligncenter\" src=\"http:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/TM2.jpg\" alt=\"\" width=\"385\" height=\"256\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces fue como si de repente viera la secreta belleza de sus corazones, las profundidades de sus corazones donde no pue\u00adde llegar ni el pecado ni el deseo ni el conocimiento de s\u00ed mismo. el n\u00facleo de su realidad, la persona que es cada cual a los ojos de Dios. \u00a1Si por lo menos todos ellos se pudieran ver como son realmente! \u00a1Si por lo menos nos vi\u00e9ramos unos a otros as\u00ed todo el tiempo! No habr\u00eda m\u00e1s guerra, ni m\u00e1s odio, ni m\u00e1s crueldad, ni m\u00e1s codicia&#8230; Supongo que el gran problema ser\u00eda que se postraran a adorarse unos a otros. Pero eso no se puede ver; sino s\u00f3lo creer y comprender por un don peculiar&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No tengo programa para esa visi\u00f3n. Se da, solamente. Pero la puerta del cielo esta en todas partes<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><span style=\"color: #000000;\">3.b: La m\u00edstica de TM en su vida<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Efectivamente, TM no ten\u00eda ning\u00fan \u201cprograma\u201d sobre temas de m\u00edstica; pero, a lo largo de su vida, fue recorriendo un itinerario m\u00edstico que le llev\u00f3 al final deseado desde los acontecimientos de su infancia y juventud, aunque \u00e9l no fuera siempre consciente de ello.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy d\u00eda disponemos de una literatura abundante que nos acercan al misticismo y a la vida interior de grandes m\u00edsticos, de modo que el misticismo ha dejado de ser algo ignoto, reservado a especialistas y alejado de la vida ordinaria de los creyentes<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. En las iglesias y confesiones tradicionales se observa cada vez m\u00e1s, salvo excepciones propias de los ambientes con menos posibilidades y m\u00e1s conservadores, un mayor recurso a la cultura de la Palabra y de la meditaci\u00f3n, de modo que la \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d se introduce cada vez m\u00e1s en el vocabulario y experiencia de los agentes de pastoral, que utilizan a su vez ecl\u00e9cticamente f\u00f3rmulas y experiencias \u201cinterreligiosas\u201d. El cristiano comprometido con su fe y consciente de que necesita cada vez m\u00e1s mejor cultura religiosa, debe abordar con seriedad \u2013a nivel personal, comunitario o pastoral- la necesidad de una buena informaci\u00f3n y formaci\u00f3n sobre los fundamentos, desarrollo y plenitud de su vida de fe, o espiritual, en medio de la sociedad y de las circunstancias en que vive.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiz\u00e1 el libro m\u00e1s m\u00edstico de TM sea su estudio La experiencia interior<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, en el que trata del \u201cyo falso\u201d que habita en nosotros y el itinerario para llegar al \u201cyo verdadero\u201d, que posibilita la evoluci\u00f3n espiritual hacia la plenitud del yo real en Dios<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Pero donde aparece un TM m\u00e1s contemplativo y maduro \u201cm\u00edsticamente\u201d es en las conferencias dadas a las monjas de la Congregaci\u00f3n de Loreto, y recogidas en el libro Los manantiales de la contemplaci\u00f3n<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tomaremos algunos textos de estos dos libros. Primero tres de La experiencia interna:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 La conciencia de nuestro yo interno puede, al menos te\u00f3ricamente, ser el fruto de una purificaci\u00f3n puramente natural y psicol\u00f3gica. Nuestra conciencia de Dios es una participaci\u00f3n sobrenatural en la luz por la cual \u00c9l se nos revela interiormente como Alguien que mora en nuestro yo m\u00e1s \u00edntimo. Por eso la experiencia m\u00edstica cristiana no es s\u00f3lo un caer en la cuenta del yo interior sino adem\u00e1s, mediante una intensificaci\u00f3n sobrenatural de la fe, una comprensi\u00f3n experiencial de la presencia de Dios en nuestro yo interno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Sin embargo, al final de este camino de fe y amor que nos lleva a las profundidades de nuestro propio ser y nos libera a fin de poder viajar m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos hasta Dios, la vida m\u00edstica culmina en una experiencia de la presencia de Dios que est\u00e1 por encima de toda descripci\u00f3n y que \u00fanicamente resulta posible porque el alma ha sido completamente \u00abtransformada en Dios\u00bb hasta convertirse, dir\u00edase, en \u00abun esp\u00edritu\u00bb con \u00c9l. San Juan de la Cruz compara esta revelaci\u00f3n de Dios en lo m\u00e1s hondo de nuestro seno, una gran conmoci\u00f3n de vida divina y sobrenatural, en la que el Todopoderoso que mora en nosotros no se ve como un \u00abobjeto\u00bb inerte, sino que se revela en esp\u00edritu y en poder como Regente, Creador y Motor de todas las cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 En las palabras de la \u00daltima Cena el Salvador, que estaba a punto de morir en la Cruz, volvi\u00f3 insistentemente al tema de la separaci\u00f3n de sus disc\u00edpulos en su presencia f\u00edsica y material a fin de vivir en ellos m\u00edstica y espiritualmente por medio de su Esp\u00edritu Santo. Pero no habr\u00edamos de entender eso como una mera sustituci\u00f3n de la realidad por una met\u00e1fora. Cristo no habr\u00eda de seguir presente en sus miembros meramente como un recuerdo, como un modelo o un buen ejemplo. Ni habr\u00eda de limitarse a guiarles y controlarles a distancia por medio de los \u00e1ngeles. Es verdad que la Naturaleza Divina trasciende infinitamente todo cuanto es natural, pero en Cristo el abismo entre Dios y el hombre ha quedado superado en su Encarnaci\u00f3n, y en nosotros ese abismo se salva por medio la presencia invisible del Esp\u00edritu Santo. Cristo se halla realmente presente en nosotros, m\u00e1s presente que si estuviera frente a nosotros y fuera visible a nuestros ojos corporales. Porque nosotros mismos hemos sido transformados en \u201cotros Cristos\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora algunos de Los manantiales de la contemplaci\u00f3n (aunque, en realidad, TM apenas habla de m\u00edstica en este libro \u2013tiene un cap\u00edtulo dedicado a la \u201cm\u00edstica femenina\u201d-, sino que, m\u00e1s bien habla de contemplaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Se puede suponer que todo esto le importa poco y nada a la mayor\u00eda de la gente; sin embargo, le importa, y mucho. El silencio tiene en nuestra \u00e9poca un gran valor simb\u00f3lico. Por mucho que se diga que la vida contemplativa y sus valores no tienen para nuestros contempor\u00e1neos mayor importancia, o que no suscitan en ellos demasiado inter\u00e9s, esto no es verdad. Hay una infinidad de personas que buscan en la contemplaci\u00f3n y en la meditaci\u00f3n un sentido de la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 En el mundo, son cada d\u00eda m\u00e1s numerosas las personas que buscan el silencio y la meditaci\u00f3n, y la gran mayor\u00eda no son cat\u00f3licas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 En otras palabras, la gente en general reconoce estos valores: saben que son valores reales. Sin cesar acuden a nuestro monasterio personas que, sin una creencia religiosa en particular, son sensibles al hecho de que \u00e9ste es un refugio de silencio, y un lugar donde, presumiblemente, el silencio es comprendido y valorado. Es de vital importancia, por lo tanto, que tengamos una idea muy clara de lo que significa para nosotros nuestro silencio. Lo \u00faltimo que tendr\u00edamos que hacer seria renunciar a \u00e9l. Solo necesitamos conciliar mejor las cosas, concediendo a la conversaci\u00f3n el lugar y el tiempo necesarios, pero proporcionando tambi\u00e9n a las personas, cuando lo necesiten, el tiempo de estar solas y en silencio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Dios por su parte necesita reconocer en nosotros la bondad divina. Este deseo, el deseo de Dios de reconocerse en nosotros, es una verdad profunda. Es por eso que la contemplaci\u00f3n tiene que ser accesible a todos. El fin de la contemplaci\u00f3n no consiste, meramente, en que nosotros, los seres humanos, podamos conocer a Dios o las verdades acerca de Dios, sino que Dios pueda a su vez ver la Trinidad reflejada en cada uno de nosotros, en la identidad particular de cada individuo. Para adquirir esta conciencia de Dios no es necesario que le hablemos, cosa que a veces hacemos, por ejemplo en la liturgia, y est\u00e1 bien que lo hagamos. Pero no es esencial. \u00bfVamos a decirle \u201cyo te amo\u201d? Cuanto m\u00e1s hablamos, m\u00e1s a hueco suenan las palabras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Dejar que Dios habite aqu\u00ed mismo, entre nosotros. Dios est\u00e1 presente experiencialmente, y nosotros somos conscientes de que Dios est\u00e1 con nosotros. \u00bfAcaso no es esto contemplaci\u00f3n, la experiencia de la cercan\u00eda y la proximidad de Dios? De modo que, si amamos, es ese amor que en la comunidad nos hace amarnos los unos a los otros el que nos hace a la vez contemplativos. Porque nosotros amamos, Dios est\u00e1 presente. Contemplaci\u00f3n es presencia. La presencia de ese amor entre nosotros es a la vez la presencia de Dios para cada uno de nosotros.\u00a0 Y es en la comunidad donde est\u00e1 presente y se hace realidad a trav\u00e9s de nuestro amor. Amor a Dios, amor al pr\u00f3jimo. Alabando a Dios conjuntamente, alabando a Dios individualmente. Buscando conjuntamente a Dios, buscando a Dios individualmente. \u201cEl que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que hab\u00e9is o\u00eddo no es m\u00eda, sino del Padre que me envi\u00f3. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Esp\u00edritu Santo, a quien el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, \u00e9l os ense\u00f1ar\u00e1 todas las cosas, y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 S\u00ed, yo creo que s\u00ed. La Iglesia tiene necesidad de comunidades de personas que asuman la contemplaci\u00f3n con suficiente seriedad como para vivirla y hacer por ella toda suerte de sacrificios y renunciar por ella a otras cosas. Es un testimonio. Pero no es necesario que seamos conscientes de ello. Aceptemos simplemente el hecho de nuestra pertenencia al lugar en que estamos y el de que estamos haciendo algo que la Iglesia necesita. Preguntarnos qu\u00e9 cosa estamos haciendo puede complicar la situaci\u00f3n. Tener una conciencia excesiva de nuestro cometido no va a ser m\u00e1s que un escollo en nuestro camino.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1430 aligncenter\" src=\"http:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/EI2021-22-300x167.jpg\" alt=\"\" width=\"376\" height=\"209\" srcset=\"https:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/EI2021-22-300x167.jpg 300w, https:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/EI2021-22-1024x571.jpg 1024w, https:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/EI2021-22-768x429.jpg 768w, https:\/\/dimiberic.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/EI2021-22.jpg 1369w\" sizes=\"auto, (max-width: 376px) 100vw, 376px\" \/><\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<h2><span style=\"color: #000000;\">Conclusi\u00f3n: \u00bfSobrevivir o profetizar?<\/span><\/h2>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este interrogante de TM aparece en una de sus cartas<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>: <\/span><span style=\"color: #000000;\">En la \u00faltima carta que Merton dirigi\u00f3 a Jean Leclercq en este intercambio, fechada el 23 de julio de 1968, escribe: \u201cLa vocaci\u00f3n del monje en el mundo moderno&#8230; no es sobrevivir sino profetizar. Estamos demasiado ocupados tratando de salvar nuestro pellejo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Efectivamente, la vocaci\u00f3n del m\u00edstico hoy, del contemplativo \u2013sea monje o creyente en medio de la sociedad- no es la conservar y mantener pr\u00e1cticas o tradiciones m\u00edsticas a toda costa, incluso estando a veces \u201cdescontextualizadas\u201d (y aqu\u00ed convendr\u00eda un examen severo y cr\u00edtico) o porque se trate de una mera reacci\u00f3n frente a la presi\u00f3n social y sus modalidades \u201cno m\u00edsticas\u201d o no espirituales. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se puede caer en radicalismos y fundamentalismos. Y dejamos de lado ahora el aspecto promocional-comercial y tur\u00edstico de \u201clo m\u00edstico\u201d en nuestra cultura moderna (aunque, en realidad, este fen\u00f3meno ha existido siempre y en todas las religiones).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La m\u00edstica tiene mucho que ver con la tradici\u00f3n b\u00edblica del profetismo (tradici\u00f3n que existe de otras formas en diversas corrientes religiosas). Y en la tradici\u00f3n cat\u00f3lica no siempre ha sido bien conocido e interpretado este fen\u00f3meno, a pesar de que los \u201ctextos prof\u00e9ticos\u201d son los m\u00e1s m\u00edsticos de la Biblia. El profeta b\u00edblico es un anunciador y un vidente de lo que Merton llamar\u00eda la \u201cintegraci\u00f3n final\u201d<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. La aspiraci\u00f3n \u00faltima del monje, para TM, precisamente tender\u00eda a confundirse con la del ser humano \u201cfinalmente integrado\u201d, en la imagen que el trapense adoptara del\u00a0 psiquiatra iran\u00ed Reza Arasteh, autor de una biograf\u00eda sobre Rumi, el persa, el suf\u00ed. Merton insisti\u00f3 mucho a lo largo de su vida en que el estado de visi\u00f3n interior que constituye la integraci\u00f3n final implica una apertura, una \u201cvaciedad\u201d, una pobreza similar a la que describen con tanto detalle los m\u00edsticos renanos, san Juan de la Cruz y los primeros franciscanos, sino tambi\u00e9n los suf\u00edes, los primeros maestros tao\u00edstas y los budistas zen. El hombre que llega a la integraci\u00f3n final, aunque nos parezca dif\u00edcil, se ve libre de muchas limitaciones culturales y condicionamientos \u201clocales\u201d que a la mayor\u00eda nos resultan dif\u00edciles de superar:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 El hombre que ha logrado la integraci\u00f3n final ya no se halla limitado por la cultura en la que ha crecido. \u2018Ha abrazado la \u2018totalidad de la vida\u2019&#8230;\u00a0 Ha experimentado&#8230; la existencia humana ordinaria, la vida intelectual, la creaci\u00f3n art\u00edstica, el amor humano, la vida religiosa. Trasciende todas esas formas limitadas, al tiempo que retiene todo lo mejor y lo universal que hay en ellas&#8230; No solamente acepta a su propia comunidad, a su propia sociedad, a sus amigos, a su cultura, sino a toda la humanidad. No permanece atado a una serie limitada de valores de manera tal que los opone a otros adoptando posturas agresivas o defensivas. Es totalmente \u2018cat\u00f3lico\u2019 en la mejor acepci\u00f3n de la palabra. Posee una visi\u00f3n y una experiencia unificadas de la \u00fanica verdad que resplandece en todas sus diferentes manifestaciones, unas m\u00e1s claras que otras&#8230; No establece oposici\u00f3n entre todas estas visiones parciales, sino que las unifica en una dial\u00e9ctica o en una visi\u00f3n interior de complementariedad. Con esta visi\u00f3n de la vida, puede aportar perspectiva, libertad y espontaneidad a la vida de los dem\u00e1s\u201d.<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0 \u00a0 Con el tiempo Merton pudo darnos una visi\u00f3n de la vida mon\u00e1stica y m\u00edstica-contemplativa basada no en el rechazo y la privaci\u00f3n, sino en el amor, la confianza y la entrega. El joven monje, que inicialmente estaba lleno de verg\u00fcenza hacia a s\u00ed mismo y desprecio al mundo, fue capaz de cambiar y llegar a estar lleno de amor tanto hacia s\u00ed como hacia los dem\u00e1s. Uno de sus \u00faltimos escritos atestigua este cambio:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">Ll\u00e9nanos pues de amor y que el amor nos una<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">cuando emprendamos nuestros diversos caminos,<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">unidos en este \u00fanico Esp\u00edritu<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">que te hace presente en el mundo<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">y que te permite testimoniar la realidad \u00faltima que es el amor.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">El amor ha vencido. El amor es victorioso.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">Am\u00e9n.<a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Thomas Merton, <em>Conjeturas de un espectador culpable<\/em>, p. 33; Grupo Editorial Loyola, Sal Terrae, Santander 2011.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. Thomas Merton, <em>Curso de m\u00edstica cristiana en trece lecciones<\/em>, Ediciones S\u00edgueme, Col. Nueva Alianza, 242, ISBN 978-84-301-2015-4; p\u00e1gs. 256, r\u00fastica, 13,5 x 21 cm., noviembre 2018. edici\u00f3n: 1\u00aa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">T\u00edtulo original: <em>A Course in Christian Mysticism<\/em> (2017). Traducido por Francisco Javier Molina de la Torre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Thomas Merton, <em>Diario de Asia<\/em>, Ed. Trotta, Madrid, 2001. Traducci\u00f3n de Fernando Beltr\u00e1n Llavador y Francisco Rafael de Pascual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Thomas Merton, <em>M\u00edsticos y maestros Zen: Ensayos sobre misticismo oriental y occidental<\/em>, traducci\u00f3n de Miguel Grinberg, col. Biblioteca Thomas Merton, Lumen, Buenos Aires 2000.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. <em>Diccionario de Thomas Merton<\/em>, Grupo Editorial Loyola, Ed. Mensajero, Bilbao 2015; voz: \u201cDi\u00e1logo interreligioso\u201d, p\u00e1g. 143.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. Thomas Merton, <em>El Signo de Jon\u00e1s,<\/em> <em>(Diarios 1946-1952)<\/em>, revisi\u00f3n completa de Ram\u00f3n Alfonso D\u00edez Arag\u00f3n, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 2012, p. 303.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cf. la colecci\u00f3n de VIII vol\u00famenes bajo el tema <em>Initiation into the Monastic Tradition<\/em>, editados por Patrick F. O\u2019Connell, Cistercian Publications, Kalamazoo, Michigan, en la que el Vol. III se titula: <em>An Introduction to Christian Mysticism<\/em> (2008).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Thomas Merton, pr\u00f3logo al libro de William Johnston <em>The Mysticism of the Cloud of Unknowing<\/em> (<em>La nube del No-saber<\/em>), New York: Descl\u00e9e, 1967, vii.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Thomas Merton, <em>Acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n<\/em>, traducci\u00f3n de David Rosenbaum, Kair\u00f3s, Barcelona 1982. Contiene este volumen: \u201cLa vocaci\u00f3n y el pensamiento moderno\u201d; \u201cLa crisis de identidad\u201d; \u201cEl mundo \u00bfes un problema?\u201d; \u201cLa contemplaci\u00f3n en un mundo de acci\u00f3n\u201d; \u201cEcumenismo y renovaci\u00f3n\u201d; \u201cNecesidad de una nueva educaci\u00f3n\u201d; \u201cLa integraci\u00f3n final: Hacia una \u2018terapia mon\u00e1stica\u2019\u201d; \u201c\u00bfQu\u00e9 queda de la vida contemplativa?\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Todo esto est\u00e1 desarrollado en su libro M\u00edsticos y Maestros Zen, una colecci\u00f3n de diecis\u00e9is ensayos, aparecidos todos ellos, salvo dos, en publicaciones peri\u00f3dicas, a menudo con alguna variaci\u00f3n, y fechados entre 1961 y 1966; muchos de los cap\u00edtulos se desarrollaron a partir de rese\u00f1as de libros de la \u00e9poca. El t\u00edtulo est\u00e1 tomado del ensayo que abre el libro, pero tambi\u00e9n representa, de modo general, el contenido de todo el volumen, que en su conjunto se centra, en cierta manera, en la experiencia religiosa de Oriente y Occidente (aunque no todos los ensayos sobre temas de Occidente tratan de misticismo, ni todos los de Oriente tratan del zen, ni siquiera del budismo). En el breve prefacio, Merton sugiere que lo que da unidad al libro es su inter\u00e9s por \u201cuna \u2018oikoumene\u2019 m\u00e1s amplia\u201d, un ecumenismo que se extienda m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la cristiandad, a todos aquellos que buscan el \u201cobjeto \u00faltimo\u201d de la vida. \u201cTodos estos estudios van unidos por una preocupaci\u00f3n central: comprender los diversos modos en que los hombres de diferentes tradiciones han concebido el sentido y el m\u00e9todo del \u2018camino\u2019 que conduce a los niveles m\u00e1s altos de la conciencia religiosa o metaf\u00edsica\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Thomas Merton, <em>La monta\u00f1a de los siete c\u00edrculos, <\/em>Ed. Porr\u00faa, col. Sepan cuantos&#8230;, n. 709, M\u00e9xico 1999; Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1998<sup>6<\/sup>. Ambas ediciones contienen la traducci\u00f3n de Aquilino Tur. En Espa\u00f1a distribuye Edhasa, Barcelona 2010, aunque parece ser que ya no.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> En el citado Diccionario de Thomas Merton pueden verse las entradas: Apofatismo, Contemplaci\u00f3n, Zen, El Zen y los p\u00e1jaros del deseo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> En el <em>Diccionario de Thomas Merton<\/em> aparecen las siguientes entradas al respecto: Misticismo (M\u00edstica, M\u00edsticos), 4, 5, 9, 16, 28, 109, 119, 128, 130, 132, 258, 286, 341-342, 345, 377, 378, 396, 481, 482; abrazo de amor m\u00edstico, 379;\u00a0 Ala Allah, 297, 329; amor y experiencia m\u00edstica, 29; angustia y misticismo, 278; arte y, 27; arte y oraci\u00f3n m\u00edstica, 483;\u00a0 ateo m\u00edstico, 301; base del alma, 289; Budismo y, 44; Chuang-Tzu y, 53; cisterciense, 7, 327, 497, 498; conciencia m\u00edstica, 151; consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, 444, 454; cristianos, grandes m\u00edsticos, 604; Cristo m\u00edstico, 31, 218, 219, 220, 221, 283, 409, 411, 417; Cuerpo M\u00edstico, 90, 210, 222, 396; desposorio m\u00edstico, 349; destino m\u00edstico, 105, 286; Dios de la, 188; Dostoyevsky y la, 130; drogas y misticismo, 440; encuentro, m\u00edstica del, 377; escalera m\u00edstica, 307; Escritura y teolog\u00eda m\u00edstica, 320; ense\u00f1anza m\u00edstica de san Bernardo, 36; experiencia m\u00edstica cristiana, 31, 34; femenina, 325, 368;\u00a0 fruto del conocimiento espiritual, 106; gozo m\u00edstico, 522; guerra, de la, 263, 274; Her\u00e1clito y la, 106; herida m\u00edstica, 494; Ibn-Arabim 459; iluminaci\u00f3n m\u00edstica, 29; ingleses, m\u00edsticos, 344, 413; intuici\u00f3n m\u00edstica, 559; Islam, m\u00edstica en el, 297, 485; Juan de la Cruz, m\u00edstica de, 29, 406; lenguaje de los m\u00edsticos, 607; manual de m\u00edstica suf\u00ed, 293; matrimonio y, 218; matrimonio m\u00edstico, 496; muerte m\u00edstica, 502; misticismo de la luz y la oscuridad, 192; monje y vida m\u00edstica, 550; Muerte de Dios y, 237; Santa Lutgarda y la, 224, 494, 495, 496; musulmana, y m\u00edsticos musulmanes, 293, 485; natural, 559; organizaci\u00f3n, m\u00edstica de la, 352; oriental y ortodoxo, 119, 272; papel de los sexos, 534; Prometeo y, 104; pura conciencia y, 576; Religi\u00f3n cristiana y m\u00edstica sacramental, 519; revolucionaria, 510; Rhin, m\u00edsticos del, 151; Rum\u00ed y la, 297; rusos, m\u00edsticos, 343, 344; sacramentalmente m\u00edstica, experiencia, 221; Santa Teresa y el amor m\u00edstico, 431; sentido pr\u00e1ctico, m\u00edstica y, 481, 482; Siglo de oro espa\u00f1ol, 293; siglo XIV, 344; suf\u00edes, 32, 292, 297, 550; T.M., m\u00edstico de nuestro tiempo, 631; teolog\u00eda apof\u00e1tica y, 27; teolog\u00eda m\u00edstica, 559; tradici\u00f3n m\u00edstica contemplativa, 192; tradici\u00f3n m\u00edstica, 126; tratar a los m\u00edsticos, c\u00f3mo, 466; uni\u00f3n m\u00edstica con Cristo, 222; uni\u00f3n m\u00edstica con Dios, 29, 378; viaje m\u00edstico hacia Dios, 29; vida cristiana es profundamente, la, 593; vida moral y vida m\u00edstica, 162; vocabulario m\u00edstico, 189; Yo, m\u00edstica y el, 607; yo interior del m\u00edstico, 379;\u00a0 Yuni y Lazara (Dr. Zivago), 77; Zen y misticismo cristiano, 611. Misticismo cristiano, Introducci\u00f3n al, (<em>Introduction to the Christian Mysticism<\/em>: charlas a los novicios, 1961), 329, 522, 570.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. Mar\u00eda Luisa L\u00f3pez Laguna, rcm, <em>Un m\u00edstico de nuestro tiempo<\/em>, Ed. Praxis 2000 SL, Madrid 1997, 171 p\u00e1gs.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Thomas Merton, <em>El signo de Jon\u00e1s<\/em>, traducci\u00f3n de Julio Fern\u00e1ndez-Y\u00e1\u00f1ez, Cumbre, M\u00e9xico 1954; Jackson, Buenos Aires 1954; Ed. \u00c9xito, Barcelona 1955;<em> El signo de Jon\u00e1s (Diarios 1946-1952)<\/em>, revisi\u00f3n completa de Ram\u00f3n Alfonso D\u00edez Arag\u00f3n, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 2012.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Primeras l\u00edneas de <em>La monta\u00f1a de los siete c\u00edrculos<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Thomas Merton, <em>Conjeturas de un espectador culpable<\/em>, traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde, Pomaire, Barcelona 1967, p\u00e1gs. 146-148; versi\u00f3n revisada de Francisco Rafael de Pascual y Ram\u00f3n Alfonso D\u00edez Arag\u00f3n, Sal Terrae, Santander 2011.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Ver, a modo de ejemplo: Francisco Rafael de Pascual, \u201cCinco libros sobre m\u00edstica\u201d, en <em>Cistercium<\/em>, n\u00ba 266 (2016) 293-323: \u00a0EVELYN HUNDERHILL, <em>La pr<\/em><em>\u00e1ctica del misticismo<\/em>, Ed. Trotta, Madrid 2015; OLEGARIO GONZ\u00c1LEZ DE CARDEDAL, <em>Cristianismo y m<\/em><em>\u00ed<\/em><em>stica<\/em>, Editorial Trotta, Madrid 2015; RAIMON PANIKKAR, <em>De la M<\/em><em>\u00ed<\/em><em>stica. Experiencia plena de la vida<\/em>, Editorial Herder, Barcelona 2005; JOSEP OT\u00d3N, <em>La m<\/em><em>\u00ed<\/em><em>stica de la Palabra<\/em>, Ed. Sal Terrae, Grupo Comunicaci\u00f3n Loyola, Santander 2014; JUAN MANUEL MORILLA DELGADO, <em>Con<\/em><em>\u00f3<\/em><em>cete en m<\/em><em>\u00ed<\/em><em>. Itinerario m<\/em><em>\u00ed<\/em><em>stico experiencial en Teresa de <\/em><em>\u00c1<\/em><em>vila<\/em>, Ediciones Monte Carmelo, Burgos 2015.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Thomas Merton, <em>\u201c<\/em>La experiencia interna: Notas sobre la contemplaci\u00f3n\u201d, en <em>Cistercium<\/em>, n. 212 (julio-septiembre 1998), 785-808; en formato libro:<em> La experiencia interior: El encuentro del cristianismo con el budismo<\/em>, traducci\u00f3n de Nuria Mart\u00ed, Oniro, Barcelona 2001.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf.\u00a0 <em>Cuestiones discutidas<\/em>: \u201cFilosof\u00eda de la soledad\u201d: \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 es el yo? El yo que desaparece de este vac\u00edo es el yo superficial, el falso yo social, la imagen hecha de prejuicios, los caprichos, la pose, la farisaica preocupaci\u00f3n por uno mismo y la pseudodedicaci\u00f3n que son la herencia del individuo en un grupo limitado e imperfecto. Hay otro yo, un yo verdadero, que llega a su plena madurez en el vac\u00edo y la soledad, y que, desde luego, puede aparecer y crecer en una dedicaci\u00f3n v\u00e1lida, sacrificial y creadora que pertenezca a una aut\u00e9ntica existencia social. Pero hay que advertir que incluso esta maduraci\u00f3n social del amor supone al mismo tiempo el crecimiento de una cierta soledad interior. Sin soledad de alg\u00fan tipo no hay ni puede haber madurez. A menos que uno llegue a vaciarse y a estar solo, no puede entregarse con amor porque no posee el yo profundo que es el \u00fanico don digno de amor. Y este yo profundo, a\u00f1adimos de inmediato, no puede ser pose\u00eddo. Mi yo profundo no es \u00abalgo\u00bb que adquiera, o \u00abconsiga\u00bb tras una larga lucha. No es m\u00edo, y no puede llegar a ser m\u00edo. No es ninguna \u00abcosa\u00bb, ning\u00fan objeto. Es \u00abyo\u00bb. El \u00abyo\u00bb superficial del individualismo puede ser pose\u00eddo, desarrollado, cultivado, consentido, satisfecho; es el centro de todos nuestros esfuerzos por el beneficio y la satisfacci\u00f3n, sea material o espiritual. Pero el \u00abyo\u00bb profundo del esp\u00edritu, de la soledad y el amor, no puede ser \u00abtenido\u00bb, pose\u00eddo, desarrollado, perfeccionado. Solamente puede ser y puede actuar seg\u00fan las leyes interiores profundas que no son creaci\u00f3n del ser humano, sino que proceden de Dios. Son las leyes del Esp\u00edritu, que, como el viento, sopla donde quiere. Este \u00abyo\u00bb interior, que est\u00e1 siempre solo, es siempre universal, pues en este \u00abyo\u00bb m\u00e1s \u00edntimo, mi propia soledad encuentra la soledad de cada ser humano y la soledad de Dios. Por tanto, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la divisi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la limitaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la afirmaci\u00f3n ego\u00edsta. Es \u00fanicamente este \u00abyo\u00bb \u00edntimo y solitario el que ama verdaderamente con el amor y el esp\u00edritu de Cristo. Este \u00abyo\u00bb es Cristo mismo, viviendo en nosotros; y nosotros, en \u00c9l, viviendo en el Padre\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Thomas Merton, <em>Los manantiales de la contemplaci<\/em><em>\u00f3n. Un retiro en la abad<\/em><em>\u00eda de Getseman<\/em><em>\u00ed<\/em>, Ed. Sal Terrae, Col. \u201cEl pozo de Siquem\u201d, n\u00ba 374, Santander 2017.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. <em>\u00bfSobrevivir o profetizar? Thomas Merton y Jean Leclercq. Cartas<\/em>. Editadas en ingl\u00e9s por el Hno. Patrick Hart, ocso, Farrar, Straus and Giroux, New York. Versi\u00f3n en castellano, no publicada, pero informatizada y disponible en PDF, Abad\u00eda de Viaceli-Cistercium, 2003.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Thomas Merton, <em>Acci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n y contemplaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n<\/em>, traducci\u00f3n de David Rosenbaum, Kair\u00f3s, Barcelona 1982. Contiene este volumen: \u201cLa vocaci\u00f3n y el pensamiento moderno\u201d; \u201cLa crisis de identidad\u201d; \u201cEl mundo \u00bfes un problema?\u201d; \u201cLa contemplaci\u00f3n en un mundo de acci\u00f3n\u201d; \u201cEcumenismo y renovaci\u00f3n\u201d; \u201cNecesidad de una nueva educaci\u00f3n\u201d; \u201cLa integraci\u00f3n final: Hacia una \u2018terapia mon\u00e1stica\u2019\u201d; \u201c\u00bfQu\u00e9 queda de la vida contemplativa?\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Thomas Merton, <em>Contemplation in a World of Acti\u00f3n: \u201cFinal Integration: Toward a Monastic Therapy\u201d<\/em>, Doubleday, New York 1971. p\u00e1gs. 225-231. En castellano: <em>Acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Oraci\u00f3n de clausura en una Conferencia espiritual en Calcuta (1968), <em>Diario de Asia<\/em>, p. 232.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>THOMAS MERTON: \u00bfSOBREVIVIR O PROFETIZAR? 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